viernes, 28 de diciembre de 2012

Miradas sobre la Educación en Iberoamérica / Metas Educativas 2021 / OEI


Hace ya dos años que la Conferencia Iberoamericana de Educación aprobó el proyecto «Metas Educativas 2021: la educación que queremos para la generación de los Bicentenarios», que sería posteriormente refrendado por la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada a comienzos de diciembre de 2010 en Mar del Plata (Argentina). Se ha reiterado muchas veces que se trata de un proyecto ambicioso, que aspira a mejorar la calidad y la equidad en la educación para hacer frente a la pobreza y a la desigualdad y así contribuir a lograr la inclusión social. Como se ha insistido en diversas ocasiones, su propósito consiste en superar los desafíos educativos que Iberoamérica tiene aún pendientes del siglo XX al tiempo que se afrontan los nuevos retos que plantea el siglo XXI. A ese objetivo corresponde un plan de actuación exigente y de amplia perspectiva.
La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) está desarrollando un amplio programa de actividades en los ámbitos que le son propios con la intención de apoyar el logro de las metas propuestas. En primer lugar, asegura la coordinación de los programas de acción compartidos definidos en el seno del proyecto, tanto desde su secretaría general como desde las diversas oficinas nacionales. En segundo lugar, estimula la captación de fondos y recursos para el desarrollo de los proyectos emprendidos, apoyando especialmente a los países que afrontan mayores dificultades económicas y presupuestarias. En tercer lugar, realiza la evaluación y el seguimiento de las metas propuestas, como mecanismo indispensable para llevar a cabo el pilotaje del proyecto y asegurar su consecución.
Para cumplir adecuadamente esta tercera misión, la Cumbre Iberoamericana de 2010 creó el Instituto de Evaluación y Seguimiento de las Metas Educativas (IESME), cuyo funcionamiento está asegurado por la OEI. La contribución que realizan los países miembros, a través de los representantes que han designado para formar parte de su Consejo Rector, resulta fundamental. Ese modo de articulación permite combinar la perspectiva regional con la nacional, sumando así esfuerzos y aprovechando las fortalezas existentes.

El trabajo del IESME ha comenzado ya a hacerse visible. En el año 2011 se presentó a los ministros el informe titulado Miradas sobre la educación en Iberoamérica 2011, que fue posteriormente publicado y difundido a través de Internet, y recibió considerable atención y una buena valoración. Dicho informe tenía el propósito de dibujar la situación de partida en relación con las metas propuestas. En consecuencia, pasó revista de forma detallada a todos los indicadores previamente definidos, indicando el grado de acercamiento o lejanía a los mismos. El compromiso asumido consiste en presentar un informe semejante cada dos años, que permita conocer y valorar el progreso experimentado en las diferentes áreas.
Este nuevo informe tiene un objetivo ligeramente diferente al anterior. En esta ocasión se pretende analizar la situación existente en varios ámbitos concretos, sin atenerse de forma estricta a la relación completa de metas generales y específicas y sus correspondientes indicadores. Este año se ha optado por dedicar especial atención a las opiniones y las expectativas que posee la población de los países iberoamericanos acerca de la educación. Se trata de una aproximación que tiene un indudable interés, puesto que permite conocer con cierto grado de detalle la percepción que los ciudadanos de los países miembros de la OEI poseen sobre la educación, sus diferentes niveles, los recursos disponibles y los resultados obtenidos. Para ello la OEI firmó un convenio con la corporación Latinobarómetro y la Fundación Carolina de España, con objeto de incluir un módulo de preguntas específicas sobre educación en la edición del estudio de 2011. En consecuencia, este informe incluye los resultados de esa encuesta, que proporcionan una información relevante.
Son unos datos que deben analizarse con cuidado pues ofrecen la opinión de la ciudadanía sobre la educación de su país, una opinión influida, no cabe duda, por sus expectativas, su historia, los mensajes transmitidos en los medios de comunicación y los posibles conflictos inmediatos vividos. No sería justo que de estas valoraciones se obtuvieran conclusiones sobre el nivel educativo alcanzado por el país en comparación con el resto de los países de la región. Para ello sería más oportuno hacer uso de los datos cuantitativos sobre los cambios en los países que también se presentan en los anexos del presente informe. Sin embargo, y con estas cautelas, esta información tiene un indudable interés para conocer el estado de opinión de la sociedad sobre la educación, su nivel de satisfacción, sus preferencias y expectativas, y puede contribuir a orientar decisiones futuras en el campo de las políticas públicas en educación. Como se comenta en el propio informe, la confianza en el sistema educativo por parte de la sociedad es un factor que amplía las posibilidades de mejora del mismo.
Hay una información incorporada en el informe que merece la pena destacar: la expectativa positiva sobre el futuro de la educación pública en comparación con la valoración de lo que ha sucedido en los diez años anteriores. Más de la mitad de los ciudadanos creen que la educación será mejor en el futuro y solo el 10 % considera que empeorará en los próximos años. Este dato, que refleja la confianza de los ciudadanos latinoamericanos en sus sistemas educativos, puede ser una poderosa palanca para avanzar en la mejora de la calidad y de la equidad educativa en los próximos años con la máxima participación social.
El informe se completa con otros capítulos, que abordan el análisis de algunas metas específicas que se refieren a las relaciones que establece el sistema educativo con el entorno social en que se ubica, a las políticas de educación que están desarrollando algunos países iberoamericanos para conseguir el cumplimiento de las Metas 2021. Además incorpora algunos anexos en los que se actualizan determinados indicadores incluidos en el informe de 2011. Han sido objeto de especial atención aquellos indicadores para los cuales contamos con bases de datos internacionales que aseguran un tratamiento comparativo y el progreso de la financiación de la educación, aspecto en el que los países de Iberoamérica están realizando un gran esfuerzo.
Hay que señalar que este informe, al igual que el anterior, no habría sido posible sin contar con el apoyo y la participación activa de muchas personas de la mayoría de los países de la región. En un anexo se incluyen los nombres y adscripciones institucionales de quienes han intervenido activamente. A todos ellos, muchas gracias.
También conviene subrayar la cooperación que la OEI ha mantenido con otros organismos e instituciones para elaborar el informe. Hay que mencionar necesariamente al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) de México y al Instituto de Evaluación de España, cuyos técnicos han aportado datos y análisis de indudable interés. También hay que mencionar al Instituto de Estadísticas de la UNESCO (UIS), que se ha convertido en un estrecho colaborador en este proceso. Otro tanto habría que decir de la valiosa aportación del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), en cuyo trabajo colaboran el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE) de la UNESCO, en su sede de Buenos Aires, y la OEI. Y no se puede olvidar la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de Naciones Unidas y la Oficina Regional para América Latina y el Caribe (OREALC) de la UNESCO. Estamos en deuda con ellos por su apoyo continuo en este proceso.
Finalmente, quiero mencionar la contribución que viene realizando desde 2010 el Consejo Asesor de las Metas 2021, quien, con su visión democrática siempre comprometida y constructiva, colabora a que este proyecto sea percibido como un esfuerzo colectivo orientado a la mejora de la calidad y de la equidad de la educación en Iberoamérica. A todos ellos quiero transmitir mi más sincero agradecimiento.

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