martes, 9 de octubre de 2012

¿La hora de cambiar el mundo?

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Las distintas generaciones que se suceden a lo largo de los años se enfrentan a la recurrente tentación de mirarse entre sí con mutua desconfianza. Las generaciones jóvenes suelen atribuir a la de sus padres incomprensión, rigidez, inmovilismo. Y las generaciones maduras, a su vez, tienden a ver a la juventud como alocada pero, al tiempo, acomodada y carente de capacidad de esfuerzo e ideales.
No puede ser cierto. Sin duda, no lo es.
Dolors Reig, psicóloga social y colaboradora habitual en las actividades de Fundación Telefónica, nos recuerda en su reciente libro ‘Socionomía’ una encuesta realizada por Cone Inc y AMP Insights, y que inclusó llego a aparecer en el diario USA Today en Octubre de 2006. En ella, y bajo el título ‘Millennial Cause Study’, se analizaba el grado de idealismo, civismo e implicación de la denominada Generación Y norteamericana y que, en aquel estudio, se circunscribía a jóvenes de entre 13 y 25 años.
Los resultados obtenidos refutaban inequívocamente cualquier acusación acerca de una eventual falta de conciencia cívica o de implicación y, más bien, apuntaban a todo lo contrario.
De entre los muchos indicadores y datos, llamaba poderosamente la atención el siguiente: el61% de los jóvenes encuestados se sentía personalmente responsable de cambiar el mundo”.
¿Nos hemos dado cuenta? Personalmente responsables de cambiar el mundo. ¿Existe una forme mejor de pensar a lo grande?
Pero hay algo más.
La encuesta se produjo en 2006. Eso quiere decir que esos jóvenes de tan altos ideales tienen hoy, seis años después, entre 19 y 31 años. Y esto nos permite suponer que, o bien están cursando estudios superiores, o bien se han incorporado ya al mercado laboral, a las administraciones, a las empresas o, quizá, a organizaciones sin ánimo de lucro. Algunos, los del segmento más alto de edad, puede que, incluso, estén comenzando a ocupar puestos de responsabilidad en sus organizaciones y comunidades.
Y esto tiene una implicación: poco a poco empiezan a tomar las riendas, el mundo comienza a estar en sus manos y ya es posible para ellos empezar a convertir aspiraciones en realidades.
Ha llegado, pues, su momento.
Ha llegado la hora de cambiar el mundo.



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